Salvadora bien puede haber tenido las cualidades de las amigas descriptas en La casa de enfrente: "Todas somos raras. Amamos la literatura, el kummel y los cigarrillos turcos. Hablamos de cosas extraordinarias para mujeres. Tenemos opiniones filosóficas. Se hace música y se leen versos; se habla lo mismo de la... Ver más
Salvadora bien puede haber tenido las cualidades de las amigas descriptas en La casa de enfrente: “Todas somos raras. Amamos la literatura, el kummel y los cigarrillos turcos. Hablamos de cosas extraordinarias para mujeres. Tenemos opiniones filosóficas. Se hace música y se leen versos; se habla lo mismo de la filosofía de Patanjali que del último figurín.” También fue autora del alegato Crítica y su verdad y la directora del diario entre 1946 y 1959. Pero eso no era todo. Seguramente inspirada por su propio nombre Salvadora fue anarquista militante. En 1918 colaboró para que Simón Radowitzky -el joven ácrata que había asesinado al comisario Ramón Falcón- se fugara del penal de Ushuaia donde cumplía su condena. Y luego del fusilamiento de Severino di Giovanni puso bajo su protección a la joven viuda América Scarfó, conchabándola como secretaria. Es que como buena militante Salvadora prefería los vínculos entre camaradas a los de la propia sangre. El museo de las mujeres artistas abunda en monjas y en santas pero escasea en anticristos como Salvadora.
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