Dos amigas dejan de ser amigas. Esta es la historia de la cicatriz que queda en una de ellas. Han pasado seis años y yo aún vivo donde vivíamos. En la misma casa. Conocí a Pablo y tuvimos a Matilda. Ahora los tres dormimos en el que fue tu dormitorio,... Ver más
Dos amigas dejan de ser amigas.
Esta es la historia de la cicatriz que queda en una de ellas.
Han pasado seis años y yo aún vivo donde vivíamos. En la misma casa. Conocí a Pablo y tuvimos a Matilda. Ahora los tres dormimos en el que fue tu dormitorio, el de las pelusas.
La crítica dijo:
«Raquel Congosto ha conseguido ponerle nombre a algo que nos ha destrozado a todas».
María Fernanda Ampuero
«Su luz me permitió entender el dolor de la herida. Porque esta es la historia de un dolor, pero, sobre todo, la de un grandísimo amor».
Sabina Urraca
«Como Ernaux, valiente en lo que dice, pero también en lo que inteligentemente calla».
Babelia, El País