Esplendoroso y sensualista entre palabras sabrosas en argentino, en colombiano: de "chinchuda" a "tusa", Andrés Restrepo Gómez realiza un jugueteo permanente, como la sonrisa mueca y divertida de un niño que come un mango y está sucio por toda su cara y sus manos; sucio de literatura y de cine,... Ver más
Esplendoroso y sensualista entre palabras sabrosas en argentino, en colombiano: de “chinchuda” a “tusa”, Andrés Restrepo Gómez realiza un jugueteo permanente, como la sonrisa mueca y divertida de un niño que come un mango y está sucio por toda su cara y sus manos; sucio de literatura y de cine, de contemplación, posibilidad, sorpresa, de mofa hedonista y glotona. Los poemas de Acelera, animal nos untan, groseramente, hasta la risa.
Edad recomendada: Adultos.
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