¿Por qué tildamos de malo o peligroso aquello que nos resulta feo, diferente o marginal, mientras que asumimos como valioso lo que goza de una apariencia agradable? Horacio Rosatti pone la lupa sobre el prejuicio, esa complejidad que revela nuestras contradicciones, y nos impulsa a imaginar una sólida relación entre... Ver más
¿Por qué tildamos de malo o peligroso aquello que nos resulta feo, diferente o marginal, mientras que asumimos como valioso lo que goza de una apariencia agradable? Horacio Rosatti pone la lupa sobre el prejuicio, esa complejidad que revela nuestras contradicciones, y nos impulsa a imaginar una sólida relación entre la moral y la estética. Y elige a Frankenstein, el monstruo creado por Mary Shelley, como espejo capaz de cristalizar todos los sentidos de esa siniestra vinculación.En palabras del autor: el monstruo siempre será un espejo. Aunque se trata de un espejo que refleja no solo lo que se ve, sino también lo que no se percibe a simplevista, lo que está escondido dentro de nosotros¯.
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