Hay, sin duda, una memoria sentimental que marca nuestra identidad. La muerte de Rebecca, la mujer norteamericana que le acogió en su casa durante una temporada crucial cuando tenía dieciséis años, sirve de disparadero e hilo conductor para que el narrador de Pensilvania, entreverando su infancia y pubertad con su... Ver más
Hay, sin duda, una memoria sentimental que marca nuestra
identidad. La muerte de Rebecca, la mujer norteamericana
que le acogió en su casa durante una temporada crucial
cuando tenía dieciséis años, sirve de disparadero e hilo
conductor para que el narrador de Pensilvania,
entreverando su infancia y pubertad con su vida adulta,
haga un emotivo repaso personal en el que se dan cita el
duelo tras la pérdida de un ser querido, el misterio de
Dios, los primeros amores, la vocación literaria, la
sombra del fracaso matrimonial, el miedo ante la
fragilidad de la salud y, por extensión, una sincera
reflexión sobre quiénes somos y qué buscamos para dar
sentido a nuestra existencia.