PIQUITO EN LAS SOMBRAS Vuelve Piquito, el héroe más inesperado de la literatura argentina, que esta vez enfrenta una temporada en las sombras, desde donde reflexiona, incansable, barroco, desbordado, sobre el deseo y la capacidad humana de sobrevivir pese a todo. Primero, desde la cárcel, en la que lo encierran... Ver más
PIQUITO EN LAS SOMBRAS
Vuelve Piquito, el héroe más inesperado de la literatura argentina, que esta vez enfrenta una temporada en las sombras, desde donde reflexiona, incansable, barroco, desbordado, sobre el deseo y la capacidad humana de sobrevivir pese a todo.
Primero, desde la cárcel, en la que lo encierran acusado de asesinato, acompañado de los inefables Cachimbo y Maloy, esos muñecos que son sus amigos más cercanos. Y luego, aunque logra escapar de la prisión, sometido por las fuerzas del orden, es internado en una clínica psiquiátrica. Desde esos abismos oscuros, Piquito sigue con su diatriba alucinada, en la que caben el marxismo, el judaísmo, la filosofía y el delirio mesiánico, siempre de la mano de su amada Josefina, inspiración permanente y eterna. Y con la participación especial de su discípula y musa, Bruna Yapolsky. Piquito en las sombras es Gustavo Ferreyra en su máxima expresión.
La crítica ha dicho…
«Su obra es un inevitable archipiélago complejo de la narrativa argentina.»
Elvio Gandolfo, Revista Ñ
«Un torrente imparable de energía lingüística donde la corrección política no tiene lugar.»
Walter Lezcano, Tiempo Argentino
«Ferreyra posee una inusual capacidad para arrancarle al lector una carcajada tras otra y dejarle, al mismo tiempo, un indisimulable sabor amargo.»
José María Brindisi, La Nación, sobre Piquito a secas
«En Ferreyra la lengua es interpelada, la lengua es sospechosa […], es un pico de alpinista que Ferreyra clava sobre las rocas agudas del lenguaje y la experiencia.»
Edgardo Scott, Los asesinos tímidos, sobre Piquito de oro
«Novela no apta para quienes se toman su religión demasiado en serio, es, sin duda, un excelente capítulo en la obra de Ferreyra, fundamental para todo aquel que quiera dejarse encandilar por su prosa y la contundencia de su proyecto narrativo.»
Carolina Esses, La Nación, sobre Los peregrinos del fin del mundo
EL SOL
Un desierto que avasalla; tras el cual; sobre un despeñadero; se encuentra un lugar clave para la geopolítica de varias naciones. O; al menos; esto se ha supuesto por mucho tiempo. Allí; un hombre internado en un hospital; acosado por el desdoblamiento y por la ambigüedad; espía el mundo exterior y se espía. Enfocado en la reflexión; pero alerta; se dejan ver los corredores de su infancia; su juventud; su presente huidizo; renuentes a dar
lugar a afirmaciones conclusivas.
Tentado por la bondad de los otros que aparecen ante sus ojos; que están ahí irresistibles. Fiel esgrimista tanto de los hechos primarios que afectan al ser humano como de sus pliegues existenciales; en la escritura de El sol se yergue el íntimo tejido textual de un ser que ha llegado a las orillas de su identidad. Y que no le alcanza.
Fiel esgrimista tanto de los hechos primarios que afectan al ser humano como de sus pliegues existenciales; en la escritura de El sol se yergue el íntimo tejido textual de un ser que ha llegado a las orillas de su identidad.
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